Con el descanso y la distancia que me otorga el haber subido a mi casa para ir a votar, recapacito sobre estos dos últimos días frenéticos de movilización en la antigua plaza del caudillo, ahora plaza del 15 de mayo. (València)
Para aquellos que están fuera o les es imposible venir, resumiré la organización general que se está llevando a cabo. Aterricé el viernes tras el examen de demografía, aproximadamente sobre las dos de la tarde.
Después de moverme de un lado para otro tanteando el terreno y leyendo las diversas pancartas que se había escrito, nos acercamos a una de las comisiones y comentamos si era necesaria ayuda, respuesta afirmativa (no podía ser de otra manera, sin ayuda y relevo el movimiento se muere) Terminé en la comisión de cocina, como habréis podido leer en los diversos medios, la organización se distribuye en una serie de comisiones -cocina, limpieza, prensa, comunicación,ludoteca, 2.0 (Twiteando como locos, aquí el amigo Julio exiliado en Brasil se lo pasaría cual niño pixelado) apoyo (este grupo es transversal y ayuda en momentos de saturación de las otras comisiones) información, seguridad y jurídico.
En la cocina, principalmente se alimenta en primer lugar a las otras comisiones, pero la comida es de tal abundancia que nos pasamos horas y horas distribuyendo agua y alimento a todas las personas que acuden a seguir de cerca el movimiento, la pregunta aquí es, ¿De donde sacamos tal cantidad industrial de comida y bebida (agua, zumos refrescos...) esto es lo más bonito y sorprendente, se trata de donaciones de las mismas personas, vecinos, comerciantes... están trayendo una cantidad brutal de agua, hielo, pan, huevos, atún, neveras para guardarlo, de todo! posteriormente es elaborado y ofrecido a las miles de personas que viene, podéis imaginaros el trabajo que hay dentro.
Pensemos en el simbolismo de la comida, sorprendente, inesperado, hemos tenido que modificar toda la estructura debido a la impresionante cantidad de víveres que nos han ido llegando, personas colaborando sin ningún tipo de interés para que todos tuviéramos de todo, señoras bajando litros de botellas de café, medicamentos, enfermeras ofreciéndose a lo que haga falta e indignación, mucha indignación, a mi con ver esto dentro de una ciudad como Valencia en la que pensaba que solo eramos cuatro los que nos dábamos cuenta de lo que pasaba, de momento me sobra.
Imaginaros lo que es repartir decenas de platos con chorizo y un papel en el que ponía "no hay pan para tanto chorizo" entre las miles de personas que habían y todo esto delante del ayuntamiento.
Respecto al término "Spanish revolution" me chirria, esto es evidente que no es una revolución, lo será cuando se cambie la estructura, pero esto ya son reflexiones de socióloga pedante, y no quisiera desviarme con recapacitaciones de trasnochada.
El ambiente general es bueno, la actitud de "curriculum de revolucionario" siempre la hubo en todas partes, pero no me iré ahora por esa rama tampoco.
Resaltar lo que conozco, está todo impresionantemente organizado y solo hay que decir por megafonía "se necesita apoyo" para tener a los dos minutos personas dispuestas a ofrecerlo.
No se a donde llegará todo esto ni el tiempo que seguirá en pie, en Valencia ya podemos saber lo que ya sabíamos, PP de nuevo (que novedad!) pero al menos hemos salido a la calle y les molestamos, que no es poco.
Bajo mi punto de vista aquí no se trata de encontrar grandes logros a corto plazo (vamos a comer ley D'Hondt long time amigos) pero tenemos que quedarnos con lo que estamos haciendo, nuestra cabreo y el de miles de personas es público y eso se refleja en los cientos de litros de agua que se van acumulando en la plaza, y por suerte, no es para la regata de la Amercica's cup.
Qué buena honda, Sara, gracias por compartirlo con los del otro lado de la interfaz.
ResponderEliminarSeguid dándolo todo, pero no os paséis de desconectar el chip sociologuillo amargo, que siempre hace falta. A veces podemos pensar que el ímpetu y la indignación y el jaleo son un fin en sí mismo; pero si perdemos una mínima distancia y capacidad analítica podemos acabar sorprendiéndonos... "la estetización de la política", Walter Benjamin, etcétera. Nunca dejes de pensar quién está protestando (es más, quién tiene la capacidad de protestar), y quién se queda fuera de las plazas (porque no puede acercarse, porque no tiene voz, porque está al sur del muro; tú sabes de muros). Pensad en vosotros, claro, pero también en ellos.
(qué curil me ha quedado eso)
Forte abraço!!
PS: Te gustaría incluir este blog en htpp://insularo.net? Tal vez así te exprimiéramos más y pudiéramos leerte más a menudo...
Estas mismas reflexiones las he dejado por su blog Julio, pero las repito aquí y te digo: interesante propuesta la de insularo.net
ResponderEliminarEstos días de distancia con la acampada (exámenes, practicum, vuelta a la realidad) he estado dándole vueltas a varias cosas, con las posteriores reflexiones que entre cafés del tiempo tengo a bien llevar con nuestra querida mallorquina.
En primer lugar vuelvo a reafirmarme en la necesidad (aquí desde el prisma de indignada más, que tenía ganas de ponerse con los brazos en jarra y gritar “chorizos” delante del ayuntamiento) de la necesidad de lo que se hizo y de lo que se continua haciendo.
Pero, desde el enfoque que puedo dar desde la sociología y desde la atenta mirada crítica, me ha sido inevitable desempolvar mi monóculo sociológico y pensar (Si hubiera hecho esto el fin de semana el ritmo non -stop de la cocina se hubiera ido al garete)
Varias reflexiones:
En primer lugar, una vez mirado desde fuera el ambiente es mucho menos bucólico, la distancia entre realidad de la acampada y la realidad cotidiana se amplía.
Lo único que espero que no ocurra (y lo cual temo) es que la acampada en sí misma se convierta en un ente de vida y dinámica propia, que adopte una identidad paralela y se olvide que se trata de un vehículo con varios objetivos concretos, no un fin en si mismo, como bien señalaste Julio.
Temo también que las reflexiones se empiecen a desviar por “Necesidad de destrucción del capitalismo” “Cambio radical del sistema” y discusiones internas e interminables. Con esto me refiero a la necesidad de tener unos objetivos concretos, una buena coordinación (la cual algunas veces ha sido criticada de sistémica, y no será ahora cuando empieza a hablar de esa relación que se suele hacer entre organización sistémica= derecha aburrida, que haga cada uno lo que le flote= modelo izquierda ).
Claro que me gustaría una reconstrucción de todo, pero eso nos va a costar como ya nos costó en su momento, sudor, lágrimas, y sufrimiento y no va a ser, como apuntó Caterina, y yo asentí, divertido.
Respecto a la acampada en si misma discuto conmigo misma entre dos polos, el primero apuesta por mantenerla, motivos, por que es una manera clara de expresar el malestar.
El otro polo reflexiona sobre la durabilidad de este fenómeno, el cansancio y el ciclo vital de todos los movimientos sociales, puede ser que llegue un momento en que el cansancio empiece a dar bajas, y no será bonito cuando empiece a menguar, por ello, una de las vías que se debería de empezar a plantear es mantener las asambleas fuertes, concretar la energía en actos determinados (huelgas, manifestaciones, información en las redes sociales, expansión del movimiento a otras áreas, divulgación de la información, con esto me refiero a exigir que se haga vox populi la organizacion del sistema electoral (¿Cuántos habíamos escuchado sobre la ley D’Hondt Nosotros, los privilegiados en el sentido académico, pero me temo que nunca se expuso de una manera clara a todo el mundo.
Y estas son algunas de mis reflexiones, que como tales, varían en el tiempo, cambian, se modifican y vuelven a su punto de origen una y otra vez.
Mañana volveré de nuevo a la acampada tras mi examen.