sábado, 23 de octubre de 2010
domingo, 10 de octubre de 2010
Littel Italy es el barrio ítaloamericano de San Diego, y durante este mes, también mi hogar de acogida.
Se encuentra situado cerca de Downtown, se respira una tranquilidad muy agradable, pero incluso sin haberla conocido, se añora esa identidad de barrio de pescadores original, “ese sabor a pueblo” que dirían en Benimaclet.
Actualmente, y siguiendo la trayectoria que por desgracia, antes o después, también seguirá el Cabanyal, se trata de un barrio que todo y que originalmente fue construido por humildes pescadores, actualmente es un área residencial aburguesada, con comercios, restaurantes, y galerías de arte. No obstante, y para mostrar que no caigo en una idealización del pasado, en la que me imagino rodeada de gente del mar relatándome sus historias acerca de las desconocidas profundidades del atlántico, mientras sirvo más vino en nuestras copas y anudo mi fular, diré que se vive bien, y se trata de un lugar muy activo donde los vecinos, muchos de ellos descendientes de esos primeros italianos, organizan varias fiestas y actividades a lo largo del año.
Este fin de semana ha tenido lugar “la festa”, desconozco a santo de que, o mejor dicho a que santo, pero son realmente bonitas. Las calles se han llenado de artistas que plasmaban sus obras en el asfalto, se podía ver de todo, un Leonardo Da Vinci en la espuma de un capuchino, una típica estampa italiana de una chica con camisa a rayas y pañuelo al cuello. Realmente precioso, y lo mejor de todo, poder ver durante estos días el progreso de estas obras. También otros pequeños artistas tenían calles habilitadas para que se volvieran locos con las tizas, he de admitir que habían niños que pintaba mejor que yo…
Como en toda feria que se precie, os lo digo yo que de esto entiendo, había paradas por doquier, de spaghetti con meat boals y pizza, ropa, artículos de México (sí, en esta me he vuelto loca) y de plata, así que he sentido un poco de morriña.
También había dos verbenas realmente buenas, en las que me hubiera echado más de un baile como diría mi abuela, una de ellas cantaba canciones en español con acento italoamericanomexicano, escuchar el ¡Qué viva España! de Manolo Escobar con este acento no tiene precio.
Me gusta este lugar, pero es inevitable añorar mi tierra, no se si será por el que ¡Viva España! De Manolo Escobar que hace que aflore ese sentimiento que nunca he tenido, o el encontrarme a miles de quilómetros.
I dont know, pero, la Italia es bella y la vita finita, así que amigos, disfrútenla!
miércoles, 6 de octubre de 2010
The paradise not is for everybody
San Diego, el sur del sur, la última ciudad antes de cruzar la frontera. El sueño americano duerme en los bancos y callejones de esta tranquila ciudad.
Podría escribir acerca de lo variopinto del lugar, de su mestizaje, de su crisol de culturas, de su climatología, pero he decidido empezar con una crítica al sístema de ayudas americano, el siempre crítico ojo sociológico me lo ordena.
Si vives en SD puedes hacerlo en una residencia de estudiantes, el un loft, en una bonita casa con vistas a la playa, en un piso compartido con tus amigos o en la puta calle que es gratis. Esa es la situación de cientos de personas que duermen por todos los rincones, blancos, negros, mujeres, hombres, jóvenes, ancianos, llevan su casa a cuesta, se reunen en pequeños grupos, como toda comunidad de vecinos, y se cobijan con plásticos y mantas, pues el supuesto cálido clima californiano es relativo.
Abundan las personas con serios problemas mentales, los ancianos, y las mujeres. Es realmente increible que en un país que se califica a si mismo como la tierra de las oportunidades el sistema de ayudas a estas personas sea tan deficiente.
El frio puede taparse con mantas, con fuego, pero la necesidad de privacidad, de estar solo, de no ser un espectáculo andante para el resto de personas no se tapa con nada, y esa es una de las deficiencias en las que pocas veces se piensa a la hora de prestar ayuda a las personas que carecen de un hogar.
A la eterna espera de algún cambio en sus vidas, siguen buscando algo valioso entre la basura, algo que cada día me es más familiar.
United States of America, you're wellcome!
Podría escribir acerca de lo variopinto del lugar, de su mestizaje, de su crisol de culturas, de su climatología, pero he decidido empezar con una crítica al sístema de ayudas americano, el siempre crítico ojo sociológico me lo ordena.
Si vives en SD puedes hacerlo en una residencia de estudiantes, el un loft, en una bonita casa con vistas a la playa, en un piso compartido con tus amigos o en la puta calle que es gratis. Esa es la situación de cientos de personas que duermen por todos los rincones, blancos, negros, mujeres, hombres, jóvenes, ancianos, llevan su casa a cuesta, se reunen en pequeños grupos, como toda comunidad de vecinos, y se cobijan con plásticos y mantas, pues el supuesto cálido clima californiano es relativo.
Abundan las personas con serios problemas mentales, los ancianos, y las mujeres. Es realmente increible que en un país que se califica a si mismo como la tierra de las oportunidades el sistema de ayudas a estas personas sea tan deficiente.
El frio puede taparse con mantas, con fuego, pero la necesidad de privacidad, de estar solo, de no ser un espectáculo andante para el resto de personas no se tapa con nada, y esa es una de las deficiencias en las que pocas veces se piensa a la hora de prestar ayuda a las personas que carecen de un hogar.
A la eterna espera de algún cambio en sus vidas, siguen buscando algo valioso entre la basura, algo que cada día me es más familiar.
United States of America, you're wellcome!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)