On the road to the freedom
domingo, 22 de mayo de 2011
Acampada Valencia
Con el descanso y la distancia que me otorga el haber subido a mi casa para ir a votar, recapacito sobre estos dos últimos días frenéticos de movilización en la antigua plaza del caudillo, ahora plaza del 15 de mayo. (València)
Para aquellos que están fuera o les es imposible venir, resumiré la organización general que se está llevando a cabo. Aterricé el viernes tras el examen de demografía, aproximadamente sobre las dos de la tarde.
Después de moverme de un lado para otro tanteando el terreno y leyendo las diversas pancartas que se había escrito, nos acercamos a una de las comisiones y comentamos si era necesaria ayuda, respuesta afirmativa (no podía ser de otra manera, sin ayuda y relevo el movimiento se muere) Terminé en la comisión de cocina, como habréis podido leer en los diversos medios, la organización se distribuye en una serie de comisiones -cocina, limpieza, prensa, comunicación,ludoteca, 2.0 (Twiteando como locos, aquí el amigo Julio exiliado en Brasil se lo pasaría cual niño pixelado) apoyo (este grupo es transversal y ayuda en momentos de saturación de las otras comisiones) información, seguridad y jurídico.
En la cocina, principalmente se alimenta en primer lugar a las otras comisiones, pero la comida es de tal abundancia que nos pasamos horas y horas distribuyendo agua y alimento a todas las personas que acuden a seguir de cerca el movimiento, la pregunta aquí es, ¿De donde sacamos tal cantidad industrial de comida y bebida (agua, zumos refrescos...) esto es lo más bonito y sorprendente, se trata de donaciones de las mismas personas, vecinos, comerciantes... están trayendo una cantidad brutal de agua, hielo, pan, huevos, atún, neveras para guardarlo, de todo! posteriormente es elaborado y ofrecido a las miles de personas que viene, podéis imaginaros el trabajo que hay dentro.
Pensemos en el simbolismo de la comida, sorprendente, inesperado, hemos tenido que modificar toda la estructura debido a la impresionante cantidad de víveres que nos han ido llegando, personas colaborando sin ningún tipo de interés para que todos tuviéramos de todo, señoras bajando litros de botellas de café, medicamentos, enfermeras ofreciéndose a lo que haga falta e indignación, mucha indignación, a mi con ver esto dentro de una ciudad como Valencia en la que pensaba que solo eramos cuatro los que nos dábamos cuenta de lo que pasaba, de momento me sobra.
Imaginaros lo que es repartir decenas de platos con chorizo y un papel en el que ponía "no hay pan para tanto chorizo" entre las miles de personas que habían y todo esto delante del ayuntamiento.
Respecto al término "Spanish revolution" me chirria, esto es evidente que no es una revolución, lo será cuando se cambie la estructura, pero esto ya son reflexiones de socióloga pedante, y no quisiera desviarme con recapacitaciones de trasnochada.
El ambiente general es bueno, la actitud de "curriculum de revolucionario" siempre la hubo en todas partes, pero no me iré ahora por esa rama tampoco.
Resaltar lo que conozco, está todo impresionantemente organizado y solo hay que decir por megafonía "se necesita apoyo" para tener a los dos minutos personas dispuestas a ofrecerlo.
No se a donde llegará todo esto ni el tiempo que seguirá en pie, en Valencia ya podemos saber lo que ya sabíamos, PP de nuevo (que novedad!) pero al menos hemos salido a la calle y les molestamos, que no es poco.
Bajo mi punto de vista aquí no se trata de encontrar grandes logros a corto plazo (vamos a comer ley D'Hondt long time amigos) pero tenemos que quedarnos con lo que estamos haciendo, nuestra cabreo y el de miles de personas es público y eso se refleja en los cientos de litros de agua que se van acumulando en la plaza, y por suerte, no es para la regata de la Amercica's cup.
Para aquellos que están fuera o les es imposible venir, resumiré la organización general que se está llevando a cabo. Aterricé el viernes tras el examen de demografía, aproximadamente sobre las dos de la tarde.
Después de moverme de un lado para otro tanteando el terreno y leyendo las diversas pancartas que se había escrito, nos acercamos a una de las comisiones y comentamos si era necesaria ayuda, respuesta afirmativa (no podía ser de otra manera, sin ayuda y relevo el movimiento se muere) Terminé en la comisión de cocina, como habréis podido leer en los diversos medios, la organización se distribuye en una serie de comisiones -cocina, limpieza, prensa, comunicación,ludoteca, 2.0 (Twiteando como locos, aquí el amigo Julio exiliado en Brasil se lo pasaría cual niño pixelado) apoyo (este grupo es transversal y ayuda en momentos de saturación de las otras comisiones) información, seguridad y jurídico.
En la cocina, principalmente se alimenta en primer lugar a las otras comisiones, pero la comida es de tal abundancia que nos pasamos horas y horas distribuyendo agua y alimento a todas las personas que acuden a seguir de cerca el movimiento, la pregunta aquí es, ¿De donde sacamos tal cantidad industrial de comida y bebida (agua, zumos refrescos...) esto es lo más bonito y sorprendente, se trata de donaciones de las mismas personas, vecinos, comerciantes... están trayendo una cantidad brutal de agua, hielo, pan, huevos, atún, neveras para guardarlo, de todo! posteriormente es elaborado y ofrecido a las miles de personas que viene, podéis imaginaros el trabajo que hay dentro.
Pensemos en el simbolismo de la comida, sorprendente, inesperado, hemos tenido que modificar toda la estructura debido a la impresionante cantidad de víveres que nos han ido llegando, personas colaborando sin ningún tipo de interés para que todos tuviéramos de todo, señoras bajando litros de botellas de café, medicamentos, enfermeras ofreciéndose a lo que haga falta e indignación, mucha indignación, a mi con ver esto dentro de una ciudad como Valencia en la que pensaba que solo eramos cuatro los que nos dábamos cuenta de lo que pasaba, de momento me sobra.
Imaginaros lo que es repartir decenas de platos con chorizo y un papel en el que ponía "no hay pan para tanto chorizo" entre las miles de personas que habían y todo esto delante del ayuntamiento.
Respecto al término "Spanish revolution" me chirria, esto es evidente que no es una revolución, lo será cuando se cambie la estructura, pero esto ya son reflexiones de socióloga pedante, y no quisiera desviarme con recapacitaciones de trasnochada.
El ambiente general es bueno, la actitud de "curriculum de revolucionario" siempre la hubo en todas partes, pero no me iré ahora por esa rama tampoco.
Resaltar lo que conozco, está todo impresionantemente organizado y solo hay que decir por megafonía "se necesita apoyo" para tener a los dos minutos personas dispuestas a ofrecerlo.
No se a donde llegará todo esto ni el tiempo que seguirá en pie, en Valencia ya podemos saber lo que ya sabíamos, PP de nuevo (que novedad!) pero al menos hemos salido a la calle y les molestamos, que no es poco.
Bajo mi punto de vista aquí no se trata de encontrar grandes logros a corto plazo (vamos a comer ley D'Hondt long time amigos) pero tenemos que quedarnos con lo que estamos haciendo, nuestra cabreo y el de miles de personas es público y eso se refleja en los cientos de litros de agua que se van acumulando en la plaza, y por suerte, no es para la regata de la Amercica's cup.
domingo, 6 de marzo de 2011
Racismo banal
Muchos años han pasado desde aquel fatídico comentario de uno de mis profesores de 6º de EGB.
Unas declaraciones explícitamente racistas repercutían en los oídos de niños de 11 años hasta llegar a sus pequeños cerebritos y archivarse en el registro de “ cosas que dicen figuras de autoridad”
Ante el silencio de todos ellos y mi posterior indignación, corrí a contárselo a mi madre.
A principio de los 90, las clases multiculturales prácticamente no existían, por lo que lo común era que todos los niños fueran españoles, aquellos que provenían de otras partes del mundo eran lo exótico y extraño.
Yo por aquel entonces no gustaba de usar camisetas que pusiera : hola buenos días, mi nombre es Sara tengo 11 años y mi papá es mulato. Por lo que ante tal falta de evidencia de presencia de alguien con raíces negras algunos profesores, así como personas gustaban de decir comentarios jocosos acerca de los negros, “Los negros huelen mal” (comentario por el cual mis padres tuvieron que ir a la escuela a hablar con el director), “Los negros son idiotas” “¿Qué hacen los negros para verse en la oscuridad?” y un largo repertorio de frases que hacen ver en que tipo de país vivimos, en el de “¡Nosotros no somos racistas, pero que mi hija no se case con un negro!”.
Terminé la escuela y pasé a la instituto, un lugar en donde por suerte, nunca escuché ningún comentario negativo por parte de los profesores, no fue así con algunos de los compañeros los cuales en alarde de su gran cultura gustaban de criticar a los inmigrantes, nietos ellos mismos de españoles exiliados en Latinoamérica, Alemania y Francia.
Finalmente terminé el instituto y me matriculé en Sociología, carrera en la que en unos meses espero licenciarme, pues adivinar cual es el comentario de unos de los profesores, del cual sí daré nombre y apellidos, Luis Vila, profesor de Políticas del Bienestar Comparadas, del departamento de Trabajo Social. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Valencia “Los negros huelen mal” fue como si por un momento volviera a ser diminuta, volver a 6º de EGF, no dar crédito a lo que estaba escuchando y volver a ver la pasividad de los compañeros, menos la de un chico que tuvo la dignidad de contestarle.
Así están las cosas, ese racismo banal que se reproduce y perpetua en el tiempo.
¿Qué hacer ahora? ¿Denunciarlo? ¿A dónde? ¿Con que pruebas?
Ahí reside el problema de todo esto, es imposible pues no queda constancia de esas declaraciones en ninguna parte, mi palabra contra la suya, y de nuevo se lo vuelve a llevar el aire todo.
Lo que me hace pensar seriamente ¿Clases grabadas y posterior revisión por el consejo de profesores de los contenidos que en ellas se imparten?
Tal vez sería una buena solución para el control de la verdadera calidad en la enseñanza.
Unas declaraciones explícitamente racistas repercutían en los oídos de niños de 11 años hasta llegar a sus pequeños cerebritos y archivarse en el registro de “ cosas que dicen figuras de autoridad”
Ante el silencio de todos ellos y mi posterior indignación, corrí a contárselo a mi madre.
A principio de los 90, las clases multiculturales prácticamente no existían, por lo que lo común era que todos los niños fueran españoles, aquellos que provenían de otras partes del mundo eran lo exótico y extraño.
Yo por aquel entonces no gustaba de usar camisetas que pusiera : hola buenos días, mi nombre es Sara tengo 11 años y mi papá es mulato. Por lo que ante tal falta de evidencia de presencia de alguien con raíces negras algunos profesores, así como personas gustaban de decir comentarios jocosos acerca de los negros, “Los negros huelen mal” (comentario por el cual mis padres tuvieron que ir a la escuela a hablar con el director), “Los negros son idiotas” “¿Qué hacen los negros para verse en la oscuridad?” y un largo repertorio de frases que hacen ver en que tipo de país vivimos, en el de “¡Nosotros no somos racistas, pero que mi hija no se case con un negro!”.
Terminé la escuela y pasé a la instituto, un lugar en donde por suerte, nunca escuché ningún comentario negativo por parte de los profesores, no fue así con algunos de los compañeros los cuales en alarde de su gran cultura gustaban de criticar a los inmigrantes, nietos ellos mismos de españoles exiliados en Latinoamérica, Alemania y Francia.
Finalmente terminé el instituto y me matriculé en Sociología, carrera en la que en unos meses espero licenciarme, pues adivinar cual es el comentario de unos de los profesores, del cual sí daré nombre y apellidos, Luis Vila, profesor de Políticas del Bienestar Comparadas, del departamento de Trabajo Social. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Valencia “Los negros huelen mal” fue como si por un momento volviera a ser diminuta, volver a 6º de EGF, no dar crédito a lo que estaba escuchando y volver a ver la pasividad de los compañeros, menos la de un chico que tuvo la dignidad de contestarle.
Así están las cosas, ese racismo banal que se reproduce y perpetua en el tiempo.
¿Qué hacer ahora? ¿Denunciarlo? ¿A dónde? ¿Con que pruebas?
Ahí reside el problema de todo esto, es imposible pues no queda constancia de esas declaraciones en ninguna parte, mi palabra contra la suya, y de nuevo se lo vuelve a llevar el aire todo.
Lo que me hace pensar seriamente ¿Clases grabadas y posterior revisión por el consejo de profesores de los contenidos que en ellas se imparten?
Tal vez sería una buena solución para el control de la verdadera calidad en la enseñanza.
domingo, 16 de enero de 2011
jueves, 25 de noviembre de 2010
...Reteniendo instantes ...
("Mi pecado fue nacer" San Miguel de Allende, Guanajuato 1950)
Siempre me han maravillado los instantes, las pequeñas condensaciones momentáneas de la vida, los segundos que pueden hacer que todo tenga sentido, o que absolutamente todo se trastoque, el concepto en si mismo del tiempo, las unidades de medida.
La fugacidad de un hecho y su capacidad de repercusión. La demoledora fuerza de lo insignificantemente pequeño.
Las palabras, las miradas, los silencios, y principalmente las imágenes, me gusta contemplarlas con la ingenuidad de los que cuentan sus años con los dedos de las manos. Mirar las fotografías, viejas, nuevas, artísticas o absurdas, ahí están ellas, sin hablar y contando tantas cosas. Guardando detrás de ellas historias y secretos.
Las cámaras y sus objetivos, el miedo irracional a que nuestra imagen sea captada [¿vergüenza?] ¿O tal vez resquicios del miedo a ser inmortales?
Captadas en segundos permanecen en el tiempo, sobreviviendo a sus protagonistas, contando algo de ellos, de un momento en su finita vida, cruces de mirada, caras tristes o felices, indiferencia o sorpresa.
Ahí se quedan para enterrarnos a todos.
Seremos recordados a través de ellas, y tal vez en unas décadas, alguien las desempolve y se sorprenda al verse allí reflejado, al encontrar sus rasgos encerrados en un papel.
No obstante, si existe algo que me fascine más que la fotografía, es la historia que la precede, y cuando tienes el placer de hablar con aquel que la tomó aquellos minutos de conversación son pedazos de su historia, de su vida, regalados, en estos tiempos en los que ya nadie regala nada.
Todo y que disfruto con las historias que me cuentan personajes anónimos sobre sus retales, hace unas semanas tuve el placer de platicar con nada menos que el maestro Segarra, dado que no soy persona de dar cartas de presentación argumentando sus condecoraciones y todos esos papeles en los que los expertos otorgan reconocimiento, dando permiso para la exquisitez, dejaré una de sus fotografías, las cuales, hablan por si solas.
Allí lo encontramos, en el mercado de San Ángel en Ciudad de México, con casi un siglo de historia a sus espaldas, sentado en su pequeña silla y fumando un habano.
“-Saben, -nos dijo- esa foto se la tomé a Diego Ribera, como a dos cuadras de aquí, en la casa azul, la casa que compartía con Frida.”
“Y esta otra- señalando la que podéis ver más arriba- la tomé desde mi coche, la fui viendo llegar suspirando, cansada de la vida y desplomándose en aquel banco, me encontré la foto allí delante de mí, mientras conducía.”
El pecado es nacer.
sábado, 23 de octubre de 2010
The wall
Cruzar la frontera es algo más que caminar entre dos límites humanamente construidos, es, como ya señaló Kapuściński, saltar el límite, comprender el otro lado, y admitir que la realidad social se compone de tantas perspectivas como ojos habitan el universo. Pasar una de las fronteras que dividen el norte del sur, caminado, es como recorrer una larga distancia mental en solo 5 minutos físicos.
San Isidro, última parada del tranvía, y última parada de los EE.UU. al otro lado, Tijuana, México, pura dinamita.
Cruzar al otro lado caminando es una experiencia muy distinta a hacerlo con un medio de transporte, estos te separan de la realidad en una esfera propia que muchas veces reproduce las condiciones ambientales de tu lugar de origen, principalmente si se trata de un avión.
Primera parada, los perros policías constatan que no llevamos ninguna sustancia sospechosa encima.
Segunda parada, pasar las puertas de hierro que simbolizan la barrera humanamente construida.
No más de un rato caminando nos hace llegar a México, coger unos taxis y dirigirnos a cenar algo a un lugar en el que hogareñamente nos atienden, echaba en falta esa hospitalidad latina que en EEUU unidos es sustituida por la rapidez en la que te atienden, te traen la cuenta antes de ni siquiera haber terminado de comer, presión psicológica al máximo para sentar a la próxima persona y así aumentar los beneficios, señorito Don Dinero.
Tuve la gran suerte de ir con muy buena gente, entre la que se encontraban dos chicos Mexicanos que sabían muy bien donde debíamos de ir y que no teníamos ni que pisar.
Tijuana es impactante desde el primer paso, se trata de una ciudad llena de luces de neón, gritos, prostitutas, americanos y americanas en busca de diversión, rock’n’roll, puestos de tacos, policía y ambulancias, paradas con cuadros de Frida Khalo y máscaras de luchadores Mexicanos, peleas y risas, creo que es la pura representación y condensación de la vida.
Nos paramos en nuestro nocturno deambular, en tres garitos cada cual mejor que el anterior, la mezcalería, parada obligatoria si piensas que el mezcal es algo más que una bebida, mezcales de unos 25 tipos a 30 pesos.
El siguiente no recuerdo el nombre, pero se trataba de un auténtico antro, y para aquellos que me conocen saben lo feliz que puedo ser en ese tipo de sitios, un subterráneo con mucho rock’n’roll y mota. La primera canción que me recibe, una de los Cure, rozando el misticismo. Nos dirigimos a la barra a por unas ballenas, lo que viene a ser unas litronas, aquel lugar tenía dentro lo mejor de cada casa, no obstante, vibraba bastante bien.
Última parada “El Dandy del Sur” con cartel de luces de neón incluidas, y cartel en el que expresamente se advertía “Se debe consumir sin excepción, atentamente el Dandy del Sur” aquel lugar no tenía desperdicio alguno, padrísimo, con gramola incluida, por un 1$ tres canciones, en el que podías encontrar desde Pimpinela hasta Pink Floid, éste último también lo escuché mientras andábamos por una de las avenidas principales, un grupo con música en directo tocaba uno de los temas del Muro, impactante escuchar ese tema en el lugar donde más sentido tiene, creo que será una de las imágenes que guardaré en mi mente el día en que ésta empiece a flojear.
Impactante y bizarramente atrayente, sin duda es lo que define ésta ciudad, rodeada por una de sus partes con un gran muro que la separa del sueño americano. Imprescindible si llega un momento en el que empiezas a no soportar la destilada vida americana, con sus cafés con agua, sus birras con más agua y sus miedos y frustraciones.
Un dato importante con lo que terminaré esta entrada es la pregunta que le hizo a un nuevo amigo Mexicano su vecina de Pacific Beach, San Diego, lugar en el que él vive, “Eres de México, ¿Y eso donde para?, tierra demasiado auténtica para encontrarse ni siquiera en la mente de muchos norteamericanos.
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